La fe es ante todo una adhesión personal y libre del hombre a Dios, no solo es creer en Dios y tener “fe” de su existencia, además de creer en su existencia necesariamente hay que aceptar libremente toda la verdad que Dios nos ha revelado.
Pero ¿Todos tenemos fe?... obviamente Que no, la fe nos es regalada por Dios a todos, uno tiene la plena libertad de aceptar o rechazar este magnífico regalo, y aquí es donde me quiero detener, pues tienes 2 caminos: aceptar la “Gracia de la fe” o rechazarla. Si la aceptas exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, un corazón recto y abierto a escuchar el evangelio y sus enseñanzas, y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios. La otra opción es rechazar el camino de la fe y vivir eternamente en una vida enceguecida, oscura y en la fría incredulidad.Si tomamos el camino de la fe hay que hacer una distinción entre la “Gracia de la Fe” y “el Don de la Fe” que muchas veces creemos que es lo mismo y no es así.
La Gracia de la Fe: Esta Gracia es dada a todo hombre solo por el hecho de nacer, y es entregada para que trabaje con ella con libertad en el camino que nos acerca cada vez más a Dios. Como ya vimos esto implica un esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, un corazón recto y abierto a escuchar el evangelio y sus enseñanzas, y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios.
El Don de la Fe: Este Don nos lo entrega Dios solo y exclusivamente a través del Espíritu Santo cuando llegamos al final del camino en que hemos orado, meditado, reflexionado y trabajado con plena libertad la Gracia de la Fe.
Podríamos decir que un hombre que se ejercita reflexivamente en oración y trabaja en forma práctica en la Gracia de la Fe es un hombre que busca a Dios en toda circunstancia, que lee el evangelio para saber cual es el camino y la voluntad de Dios, que habla con más personas referente a su alma y la relación con Dios, que ama a su prójimo y sabe llevar sus cruces hasta el final, hasta el límite de la Gracia de la Fe , Dios a través del Espíritu Santo le da el Don de la Fe, esto puede ser por medio del evangelio, alguna reflexión, oración, un testimonio o experiencia de vida.
Muchas veces los Católicos, los no tan Católicos y los Católicos a su manera no se dan cuenta de esta vital e importante diferencia. Incluso el no actuar de acuerdo a esto a conducido a personas a abandonar el camino de la Fe a una vida de incredulidad. Hay un peligro que siempre está latente… el diablo… y muchas veces actúa sobre los hombres que quieren recibir en forma apresurada el Don de la Fe.
La fe muchas veces se vuelve opaca, imperfecta e incluso oscura, puede ser puesta a prueba. Las circunstancias de nuestra vida muchas veces pueden ser difíciles y lo que creemos por fe podría opacarse o desaparecer, sin embargo si tenemos una fe viva, grande, gruesa, sólida esto no nos ocurrirá. Lo único que necesitamos es tener esa fe, pero una fe fuerte y perseverante hasta el final.
El diablo lo único que quiere es meterse en nuestra vida por donde somos más débiles y trata de alejarnos de Dios y de nuestra fe por las vías más increíbles e incluso muchas veces de las formas más ridículas. La única y exclusiva forma que tenemos de rechazar el diablo es negándose a él, rechazándolo y no permitir que entre en nuestras vidas. Si nos negamos al diablo el intentará por otro punto débil de alejarnos de Dios, pero nuevamente hay que rechazarlo, no existe otra forma más que cada uno de nosotros haga el trabajo de negar al diablo y no dejarlo entrar, nadie puede hacer el trabajo por nosotros. Solo podemos rezar, negar al diablo y el arrancará de nosotros.
Supongamos que una persona esta enferma, y que pensara lo siguiente: “Hay personas que han estado enfermas, y Dios las ha sanado, yo creo que él me sanará a mí también”.
Teniendo esta fe debiera buscar la salud pidiéndosela a Dios. Pero si alguien le persuadiese a que reclame la salud antes de haber luchado con las dificultades que se le oponen, por medio de la gracia de la fe, y antes que Dios le hubiese concedido el don de la fe por medio de la cual ha de recibir la salud, es probable que se baje arrastrando del lecho de enfermedad y que esté levantado unos días, pero no tardará en darse cuenta de que no está sano; se desalentará, y podrá suceder que hasta se atreva a decir que Dios miente, y es muy posible que diga también que no hay Dios, y que a partir de esa fecha no vuelva a creer más en nada. Lo que es un error
En el caso que estemos seguros que hemos ejercitado la Gracia de la Fe solo queda esperar confiadamente a Dios, sin embargo si no estuviésemos seguros de esto, hay que tener cuidado de no caer en reclamar una bendición que Dios no nos ha dado aún. Sólo el Espíritu Santo sabe cuando una persona está en condiciones de recibir el Don de Dios, y él se encargará de hacer saber oportunamente esta noticia.Saludos a todos
JP

¿La Gracia o el Don de le Fe? ¿Todos tenemos Fe?
A la luz de la palabra de Dios la La Biblia. Caben varios preguntas con respecto a su articulo:
¿Puede elegir el hombre a Dios? ¿Depende del hombre que acepte
a Dios o lo rechace?.
Para esto veremos lo que se llama el “libre albedrío”. ¿Tiene el
hombre “libre albedrío”, “libre arbitrio”, para escoger a Dios o rechazarlo?.
¿Es el hombre un ente moral libre que puede buscar a
Dios o no por sí mismo?.
Definición
¿Que es el “libre albedrío”?
Orígenes, considerado uno de los “padres de la Iglesia” de los primeros
siglos escribió:
“El libre albedrío es la facultad de la razón para discernir el bien y
el mal, y de la voluntad para escoger lo uno de lo otro” (Orígenes -
“De principiis. Libro III”).
Por eso la pregunta es: ¿El ser humano tiene libre albedrío?.
La razón o entendimiento
¿Tiene la razón o entendimiento del ser humano la luz suficiente
para poder diferenciar verdaderamente entre lo bueno y lo malo,
entre el bien y el mal entre lo que le agrada a Dios y lo que le desagrada?.
Cualquier ser humano sabe, por la misma conciencia puesta por
Dios, que matar es malo (Romanos 2:14, 15). Esto es verdad y se le
llama “gracia común” de Dios. Y no solo por la conciencia sino porque
no le gusta que lo maten a él o que maten a alguien que él
quiere.
Por lo tanto matar es malo y el hombre lo sabe.
Pero como muy bien escribió Juan Calvino: “Si de hecho confrontamos
nuestro entendimiento con la ley de Dios, que es la norma
perfecta de justicia, veremos cuanta es su ceguera” (Juan Calvino -
“Institución de la religión cristiana 1”. Pag. 192).
¿Puede el hombre con su razón y entendimiento comprender las
cosas de Dios?.
Santiago 3:15 hace un contraste entre “la sabiduría que desciende
de lo alto” y la “terrenal”.
1 Corintios 2:14
Hay hombres que parecen ser cristianos dentro de las Iglesias que
dicen entender todas estas cosas pero que luego dan muestra de no
haber nacido de nuevo.
Con su entendimiento humano comprenden el orden de las cosas
en cuanto a la vida de Jesús, la historia bíblica y las normas de conducta
de un cristiano. Intelectualmente lo comprenden.
Percibir
Pero cuando 1 Corintios 2:14 dice que “el hombre natural no percibe
las cosas que son del Espíritu de Dios” no habla de una comprensión
que el ser humano sí pueda tener.
Habla de un percibir “las cosas que son del espíritu de Dios” que
nos lleva a la salvación y autentica adoración en nuestra vida.
Este percibir va mucho más allá que llamar “Señor, Señor” a Jesús.
Cosa que puede hacer un no nacido de nuevo.
Este “percibir” se trata de algo que el entendimiento del “hombre
natural” está incapacitado de tener.
“Percibir” (“dejetai”): “recibir, a un visitante; no rechazar contacto o
amistad, aprobar no rechazar” (“Lexigo griego del Nuevo Testamento
de Thayer”).
“dar la bienvenida, recibir” (Compendio del Diccionario Teológico
del NT” - Gerhard Kittel. Pag. 148).
Puede intelectualmente entender que Jesús murió en una cruz, pero
no puede entregar sus pecados y su vida entera al Jesús que murió
en la cruz.
Este es un percibir que el hombre natural no puede hacer:
La palabra de Dios - Hechos 8:14; 11:1; 17:11; 1 Tesalonicenses 1:6;
2:13; Santiago 1:21 (aquí usa las mismas palabras o derivados de la
misma).
El Reino de Dios - Marcos 10:15
La gracia de Dios - 2 Corintios 6:1
El amor a la verdad - 2 Tesalonicenses 2:10
Entender
1 Corintios 2:14 también no solo habla de “percibir”, sino que también
dice: “para él son locura, y no las puede entender”.
“entender” (“gnonai” o su adaptación actual “ginósko”): Habla de un
conocimiento o entendimiento que viene a raíz de una experiencia.
Ejemplo: Vine a Madrid y conocí Madrid. No es solamente saber
que existe.
“Enfatiza la comprensión más que la percepción sensorial, se trata
de una percepción de las cosas tales como son, y no de una opinión
con respecto a ellas.
Incluye el ver, el oír, la investigación o la experiencia” (Compendio
del Diccionario Teológico del NT” - Gerhard Kittel. Pag. 122).
Por lo que aquí Pablo explica que el “hombre natural” no puede entender
o conocer las cosas que son del Espíritu de Dios de forma
experimental.
Es incapaz de experimentar al Espíritu de Dios y así conocerlo,
porque para él es locura.
“Discernir”
¿Por qué es incapaz de experimentar al Espíritu de Dios?
Porque para él es locura.
¿Por qué para él es locura?.
“porque se han de discernir espiritualmente”
“Discernir” (“anakrinetai” o su adaptación contemporánea “anakríno”):
escudriñar, investigar, interrogar, determinar, discernir, juzgar.
Por lo que queda claro que el “hombre natural” puede entender intelectualmente
cosas de Dios.
Pero no puede conocer o percibir esta verdad al punto de entregar
sus pecados y su vida entera al Jesús que murió en la cruz. No puede
llegar a un conocimiento a través de la experiencia con el Espíritu
de Dios.
¿Por qué?
Porque el hombre es incapaz en su razón o entendimiento humano
para “anakrinetai” (“escudriñar, investigar, interrogar, determinar,
discernir, juzgar”) las cosas del espíritu de Dios.
Estas solo se pueden “anakrinetai” espiritualmente.
Por lo que podemos decir sin duda que el hombre a través de la razón
o entendimiento humano no puede conocer a Dios, entregar su
vida a él o elegir a Dios.
La razón o entendimiento humano hace mentira que le hombre
tenga “libre albedrío” para buscar a Dios.
Esto lo confirma la Palabra: Romanos 3:11.
Y también podemos ver que la Palabra habla claramente que el entendimiento
del ser humano está en tinieblas: 2 Corintios 4:4; Efesios
4:17-19
Solo Dios lo puede volver a iluminar para que entiendan (Efesios
1:18; Lucas 24:45).
Deseos
Si la razón no puede guiar a la voluntad a elegir a Dios ¿podrán
nuestros deseos humanos?
¿Podrán los deseos de nuestra carne desear a Dios y las cosas de
Dios?.
Sus deseos carnales solo se inclinan a este mundo. Son absolutamente
contrarios al Espíritu de Dios (1 Juan 2:16, 17; Juan 8:44; Gálatas
5:17; Romanos 8:7; Efesios 4:22).
Es Dios quien en la conversión pone nuevos deseos por Dios (Filipenses
2:13).
¿Libre albedrío?
Si el entendimiento está entenebrecido y los deseos del hombre
son contrarios al Espíritu de Dios, ¿como hace la voluntad para elegir
a Dios?.
“En todo acto de la voluntad hay una preferencia: el desear una cosa
más que otra. Querer es escoger y escoger es decidir entre varias
alternativas. Pero hay algo que influye en la elección, algo que determina
la decisión.
Por eso la voluntad no puede ser soberana, porque es sierva de ese
algo” (Arthur Pink - “La soberanía de Dios”. Pag. 122-128).
La voluntad está sujeta al entendimiento y los deseos. Solo un loco
elige sin sentido. Para eso está la razón y los deseos.
Pero si los deseos y el entendimiento están corrompidos y en tinieblas
¿existe el libre albedrío?. ¿Puede el hombre aceptar a Dios?
Rechazarlo sí que puede, porque no puede, como vimos en 1 Corintios
2:14 “percibir”, ni “entender” ni “discernir” a Dios.
“El hombre perdió la libertad, está obligado a servir al pecado, y no
puede querer un ápice de lo bueno” (Martin Lutero - “La esclavitud
de la voluntad”).
No negamos que pueda escoger
No negamos que el ser humano tiene la facultad de escoger. Lo que
sí negamos es que pueda escoger el bien.
“Si con las palabras ‘libertad del hombre’ quieren decir que nadie
lo fuerza a rechazar al Señor, esta libertad existe plenamente. Pero
si se dice que a causa del dominio del pecado, del cual es esclavo, y
esclavo voluntario, no puede escapar de su estado, y escoger lo
bueno, entonces no tiene libertad alguna.
La voluntad no es soberana; es una sierva, porque está influida y
controlada por las demás facultades del ser humano” (Arthur Pink -
“La soberanía de Dios”. Pag. 135).
La voluntad si solo tiene la naturaleza carnal para escoger ¿qué escogerá?
(Gálatas 5:19-21).
El pecador es esclavo de su naturaleza corrompida, por consiguiente
del mundo y como amo final de Satanás que gobierna este mundo
(Efesios 2:1-3; 2 Timoteo 2:25, 26; Juan 8:44).
¿Escogerá la voluntad creer? ¿Escogerá amar a Dios? ¿Escogerá a
Dios antes que el mundo?
Según Gálatas 5 la fe no es una obra de la carne sino un fruto del
Espíritu (5:22). ¿Entonces cómo puede ser que Dios le pida esta
obra a un ser humano?
CONCLUSION
EFESIOS 2: 8 9
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
El afirmar como usted lo hace al decir “el diablo… y muchas veces actúa sobre los hombres que quieren recibir en forma apresurada el Don de la Fe”. No es posible ya que el hombre muerto (en muerte espiritual) no nacido de nuevo, NO PERCIBE LAS COSAS DEL ESPIRITU por consiguiente el aceptar o rechazar este regalo le es imposible como usted lo afirma. El hombre por la Misericordia y la Gracia de Dios le es revelado a travez del Espiritu Santo, el Don de la Fe y por supuesto el la acepta. El que la rechaza no es UN NACIDO DE NUEVO. DIOS en su Poder y Gloria, da la Fé. O sea es él y no nosotros los que obramos por que DIOS es SOBERANO.
DIOS LE BENDIGA